Habrá sido la suerte?


Te has preguntado acaso
cuál será aquel designio
que ha dictado sentencia
determinando esta suerte?
Cuál la fortuna implicada
en el fausto desenlace
que implicó a la providencia
de una natura asertiva?
Quizá algún oráculo atento
previó esta flor de desierto,
quizá estuvo escrito en oro
desde el principio del tiempo.

La cama




El hombre cansado
Su alma intranquila
En busca de amparo
Vuelve a la guarida.

Los años pasados
Las marcas de guerra
Las cimas logradas
Las joyas perdidas.

El refugio aguarda
La llegada es simple
La calma anhelada
La tregua que pide.

Se mete en su seno
al vientre templado
Abrigo materno
La cama, su amparo.

Temperaturas extremas


 

 
Gota a gota
el glaciar de mi mirada
siempre ausente,
siempre vaga,
va fundiéndose al calor
de tus ojos de fogata.

Mis dedos carámbanos
traslúcidos, tiesos
ceden en mis manos
mojando y calmando
la fiebre de fuego
de tu piel - verano.

Licuada la escarcha
de mis pies nevados,
se funden mis piernas
en tus bosques cálidos,
en la arena hirviente
de tus pies descalzos.

Mi invierno inclemente
se vuelve verano,
cuando vuelo leve
desde el Sur lejano
a tu sol eterno,
a tu ser templado.

Alzamientos




 





Alzar la vista
para ver el rumbo
para hallar el Norte
para otear tu suerte.

Alzar los brazos
para alcanzar sueños
para saludar tu paso
para recibir tu abrazo.

Alzar la copa
para brindar con dicha
para beber la vida
para evocar quimeras

Alzar el vuelo
para expandir el alma
para cruzar fronteras
para encontrar tu nido.

Don de girar


Don de girar
las aspas del molino
que se dejan impulsar
por los vientos hacia el mar.

Don de girar
las agujas del reloj
que marchan sin descanso
en su noria de cristal.

Don de girar
la luna luna plateada
que vigila incansable
nuestra suerte terrenal.

Don de girar
mi pensar ilusionado
sobrevolando tu suerte
desde este confín austral.

Hoy no amanezco




 



 
Comienza el día.
Sacudida la modorra,
despedidos los sueños
salgo de mi cama
en busca de caminos.
La mañana me recibe
frías las baldosas,
desnudo el espejo,
el ruin café amargo,
las noticias insultantes.
El reloj sigue mis pasos,
me vigila la pereza,
los deberes y quehaceres
me gritan implacables
desde la caja alienante.
El sol huyó a su trinchera
en fin, faltó a la cita,
la garúa implacable
persigue mis ventanas
y acosa a mi lavarropas.
Comienza el día,
pero hoy no lo recibo,
regreso a mi pijama
meto mi cuerpo bajo manta
y vuelvo a vos en sueños.

Boca de vocablos


Ha de ser un ser sincero
el cero que sin ser, es mero
conocimiento, pasión y esmero.

Ha de estar siempre a su lado
el príncipe de fines nobles
que elija por ser alteza, ser azulado.

Has de evitar averías
cuando al ver un ave rías
y vayas tras las dulces bayas.

Has de haber ido a ver mundo
cuando la luz amorosa
pinte tus muros de amor rosa.

A golpes de tiempo



Hoy me peleé con el tiempo,
el tiempo que tarda el bus en las mañanas
el tiempo de cocción de las moñitas
maldito tiempo que corre a  su tiempo.
El tiempo asincrónico de los destiempos,
el perverso tiempo que tarda la tierra
en ir del tiempo otoñal al primaveral.
Hoy rompí los almanaques,
maldije los relojes y los cronómetros,
me peleé a golpes de puño con el tiempo,
el tiempo que tardé al fin en encontrarte.

A una flor silvestre


(Tarde o temprano las frutas maduran y nos regalan exultantes su color brillante, su sabor dulce y su aroma a primavera).

Bulle su magma profundo,
un terremoto se gesta
pura energía que irrumpe
cuando el río forma olas
y en las playas de sus ojos
brota espuma de coral.

Bate alas mariposa,
busca savia en las raíces
deja ser a tus demonios,
fluye dentro de tus miedos
y aferrada a tus cimientos
vuela fuera del corral.

Fruto dulce y perfumado,
niña grande de ojos fuego
salta al sol desde tu cielo
sé princesa de tu cuento
y al desear sombra fresca
vuelve a tu árbol de nogal.

Soneto


Ni el cielo conquistado y sus estrellas
ni el verso del poeta más versado
ni el oro de los cofres, ni islas bellas
ni el cáliz con el vino más preciado.

Ni toda la fortuna de los dioses
ni su conocimiento ilimitado
ni un coro celestial con dulces voces
ni noches de placeres impensados.

No fue preciso ni uno de estos pagos
no hubo de tu boca tal promesa
ni falta hubo de hacer que fueras mago

Tan solo tu mirada algo traviesa
tan solo tus palabras sin halagos
forjaron las cadenas que me apresan.

Bastó un segundo


El colibrí abrió sus alas
ochenta veces y una,
la gota cayó a la charca
y deshizo allí a la luna.
El reloj dio un solo paso,
el ciempies dio cien y uno,
el sol murió en el ocaso,
el mar acunó a Neptuno,
cubrió a la arena caliente,
la nube rompió en diluvio
fuimos uno para siempre,
y sólo bastó un segundo.