Hay días


Hay días que no aguanto al ser humano
y me enfado, me revuelvo, me sofoco,
hay días que las voces estridentes
que las miradas de cuervos y de ciervos
que las bocas secas y cetrinas
simplemente me desquician, me arrebatan.

Hay días que el mundo es mi enemigo
y me aíslo, me alejo, me encapsulo,
hay días que las vidas de los tontos
que las frases invasivas y nocivas
que las mentes arrugadas y oídos necios
simplemente me disgustan, me molestan.

Hay días que no quiero ser humana
y me crecen las escamas y las plumas
hay días que soy reptil, que soy insecto
que me sumerjo en el humus, en el humo
que soy culebra que se enrosca y que soy roca
luego vuelves a mi piel y me redimo.
  …


La carga y el camino


  …
Levanto la vista rumbo a la vía
confiada subo el brazo y cargo,
la maleta repleta de optimismo
libros, risas, lágrimas, milagros
es la carga de una niña, un alivio
torpe cruzo la vía al otro lado.

Levanto la vista rumbo al puerto
serena miro al frente y cargo,
construyo escalones mientras giro
dudas, besos, prisas y cigarros
es la carga de una joven, un suspiro
firme cruzo la calle al otro lado.

Levanto la vista al cielorraso
sumisa tomo el fardo y cargo,
arrastro la mochila que he llenado
reglas, muros, códigos, lazos
es la carga de mujer, un pleonasmo
harta, cruzo el umbral al otro lado.

Levanto la vista rumbo al cielo
miro atrás y está lo acumulado
reviso cada pieza del enredo
basura innecesaria, sobra, exceso
es la carga que se elige, un espejo
aliviada abro las alas, vuelo lejos.

Playa

Húmeda tras la tormenta de la noche
la arena en la playa de mi piel
bebe el rocío salado de los sudores
y surcada por las sutiles huellas
del paso reciente de tus manos
se sumerge en la espuma de seda
de las olas en la sábanas de tu cama.

Travesía de la luz


 
La luz recorre el muro frío
derramándose desde el postigo,
atraviesa la simetría de baldozas
y sube por la veta de madera lustrada.
Un par de rayos cruzan el aire quieto
las motas de polvo ingrávidas
son minúsculas estrellas detenidas
tras el paso de la luz que las delata.
La línea iluminada sobre la manta
cruza las leves colinas de lana tramada
sinuoso tejido que guarda los cuerpos
que ignoran la luz que viene reptando.
El trazo de sol que baja desde el cenit
recorre el camino sin detenimientos
se hace un lugar en el hueco del lecho
y se posa en mi pelo que invade tu almohada.