Pilar

Pilar invade lo que veo

Desperté de ser niño, nunca despiertes.



Los ángeles también se miran al espejo. Buscando ver en las ondas del mar calmo, la imagen que otros se deleitan en observar, aprovechando la quietud del atardecer, un ángel sucumbe a los encantos de la auto contemplación.
Ella todo lo puede, se mezcla en las imágenes como un duende, se mimetiza con la belleza que la circunda.
En una foto de archivo, en una pintura de Renoir, busca un trozo de paisaje y se esconde en él, para ser la luz de lo que miro.

Si miro con atención, el efrit de su imagen se dibuja en cada rincón y en cada esquina. Será porque la llevo grabada en las pupilas.