Cómo estas

Cómo vas y vienes
sobre un mar de dudas
cómo vas y vienes
del fondo a la altura
cómo el árbol cerca
no te deja ver
todo un bosque inmenso
y el amanecer.

Cómo estas temiendo
a la marejada
corazón cobarde
blandiendo una espada
una lucha inútil 
contra esas sombras
que son el producto
de que fuera hay luz.

Cómo estás mirando
despuntar el día
y no ves del cielo
ni el color, ni el sol
cómo al fin descubro
que en mí está la llave
y suelto tu mano
tú duermes, me voy.

Bienvenido

Tibio,
como un trazo de melaza derramada,
un rayo de sol se cuela por el tragaluz de mi altillo,
recorre las baldosas, mi espalda
y se posa sobre mis hombros.

Cálida también,
tu cercanía ronda mi breve pausa del mediodía,
y yo agradecida,
disfruto del sol y de ti.

Pampero

Brota en la paz de la pampa
cruza el Pacífico Sur
suave caricia a los trigos
tiñe los mares de azul.
De tanta planicie mansa
de tan poco tropezar
su carrera se hace prisa
su caminar es volar.
Tiritan los montes de indios
barre la sierra criolla
seca los suelos de tierra
montan en él cien gaviotas.
Los ojos de los sureños
lleno de oxígeno el pecho
se humedecen, fina niebla
lágrima besando un sueño.
Duda, se retira, explota
viene y va, se hace certeza
Eolo encabrita el llano
estremeciendo la siesta.

Sudestada



Veleta que gira furiosa
viento mar que va in crescendo
el frío que viene de lejos
llega a la costa a golpear.
Cuando chocan las corrientes
Sopla Tritón caracolas
corre a las olas furiosas
y arrasa todo al pasar.
Sudestada de naufragios
lucha del mar y los dioses
ciclones y anticiclones
golpes de viento y de sal.
El frío Sur arremete
el cálido Norte espera
y entre otoño y primavera
la tierra los verá lidiar.
Sudestada, lluvia y frío
limpia las costas de barro
lluéveme vida y milagro
limpia de un soplo el tendal

Dentro es calmo

Fuera llueve y llueve, todo es mayo
las nubes como un techo de pizarra
se descargan con desgano adolescente
sobre las casas, sobre los patios despoblados.
Detrás de la ventana que me cubre
miro afuera y veo las gotas serpenteantes
estallan contra el vidrio ante mi cara
se escurren, se deslizan, se desgranan.
Los gorriones se protegen, se acurrucan
poblando el rincón de algún alfeizar
sus ojos temerosos y anodinos
vagan mudos buscando o escapando.
Fuera llueve y llueve, estoy mirando
dentro es cálido, es seco, es seguro
la certeza de la casa me serena
y la lluvia ajena es un milagro.
Ella insiste, se desviste, me seduce
se muestra exuberante, suelta luces
yo la miro danzar sin ser su presa
desde esta placidez de madriguera.
Fuera llueve y llueve, ya no temo
observo la caída de estos mares
me envuelvo en la certeza de tu abrazo
fuera llueve y llueve, dentro es calmo.

Amar al mar


El bosque condenó a la ninfa
hija de un dios, y no diosa
niña deidad de la tierra
que osó enamorarse del mar.

La niña-mujer no sabía
que su sino estaba escrito,
sus brazos eran los bosques
las mareas lo esencial.

Nacida en cuna de arbol
siempre mirando la playa
soñaba con naves y peces
con tesoros de Simbad.

Su esencia azul abrió alas
corrió descalza entre el verde
llegada al confin del monte
siguió sin mirar atrás.

Hundió sus pies en la espuma
mirando sin comprender
cómo aquello que bramaba
la envolvía en iodo y paz.

Sucumbió al mar que la amaba
le entregó su verde fresco
fundió su alma inocente
en los bosques de coral.

Por amar al mar la ninfa
fue condenada a la espuma
se convirtió en caracola
piel de arena, alga y sal.