Reconstrucción


  


 
Si pudiera servir este prodigio
para volverme hoja blanca sin recortes
si al andar desanduviera los caminos
si al hacer deshiciera los errores.

Si me volviera un trozo virgen de madera
una pieza que pudiera ser tallada
un lienzo sin un trazo ni una mancha
una historia que empezara a ser contada.

Si fuera dable que este cuerpo imperfecto
renaciera nuevo y puro del abrazo
si las huellas de los pasos en la grama
se borraran tras la lluvia en la mañana.

Si el milagro de las pieles fusionadas
me volvieran tierra nueva inexplorada,
reandaría cada paso del pasado
para verme tal cual soy en tu mirada.

Amanece


 


De entre las sombras nacen los destellos
que en la penumbra son blancas hebras,
el contraste realza el cuadro nocturno
en el que sangra brillos la negrura herida.

Los colores que brotan como yuyos
de las guías curvilíneas, rayos neonatos
poblando de focos los espacios yermos
como la tierra arada renaciendo tras la lluvia.

Después de la inerte nada en la nada
quebrando la ausencia total del sol
en la espesa noche y su duermevelas
se hace el día y se abre la flor.

Encastre

Agradezco la fortuna de encontrar aquí
en este tiempo, en este mundo, en este sitio,
la feliz coincidencia de cóncavo y convexo,
la respuesta al dilema, el trozo perfecto
de curvas y rectas, de formas exactas,
la pieza de encastre de todos mis huecos.

Insomnio




El sueño calmo, reconfortante
ese que aplaca y descansa,
el velo de paz que cubre el cuerpo leve
huyó por la ventana semiabierta.

Quizá el paso de un gato errante
quizá el vuelo de un duende alado
puso fin al tiempo de Morfeo
condenándome al desvelo antes de tiempo.

Los ojos se abren irreverentes
la razón comienza su derrotero
los mecanismos de la vigilia se disparan
y soy un alma en pena en nuestro templo.

La madrugada transcurre lentamente
los sonidos y las sombras me rodean
despierta vuelvo a estar en esta noche
buscando en el insomnio tu consuelo.

Desnorteada


Tengo los polos invertidos,
el Norte se fue al Sur hace un buen tiempo
y las brújulas se empeñan en negarme amparo.
La veleta que gira sobre el tejado,
ya no sigue los vientos ni las brisas,
y los mapas arrugados no guían mis pasos
en busca de caminos hacia el claro.
Tengo los polos invertidos
y cada zona de mi selva húmeda
mira al cielo buscando nubes, pidiendo lluvia.
Los ríos corren colina arriba,
inundando cumbres, anegando cráteres
y los atardeceres, perdidos Este y Oeste,
sólo ocurren tras mis hombros desnorteados.
Tengo los polos invertidos
y la luna ya no rige las mareas,
atestando de cardúmenes mi patio.
El deshielo de los icebergs en mi copa
cubre el piso y las alfombras a su paso,
en el desierto de mi cama no hay oasis
ni hay palmeras en la playa de mi regazo.
Tengo los polos invertidos
y el campo magnético ha variado,
haciendo tu latitud la mía y viceversa.
El cuadrante marca cero hacia el lucero,
el radar no capta estrellas en el cielo
y mis ojos punto fijo al horizonte
van tercos tras tu silueta y tras tu credo.

La fiebre


El líquido nubla la mirada ausente
ríos de agua roja, los ojos que hierven
cristales heridos los espejos verdes.

La rosa florece en la mejilla ajada
el susurro ronco, la casa tomada
la piel erizada del cuerpo que escalda.

Temblores de sismo, rumores de rejas
desierto de cactus la boca reseca
la mano extendida que busca entre nieblas.

Sopores inermes, levedad de hada
tu cuerpo mermado en mi abrazo manta
quiero siendo savia devolverte el alma.

Renacimientos


Luego del sol
fue muriendo la tarde
y las hojas cayeron del árbol,
la brisa fue viento y el frío
fue dueño del tiempo y el gris
fue cielo y la tierra desierto.

Luego del niño
fue creciendo el hombre
y sus marcas de tez, mil arrugas
su amor fue desamparo y su risa
fue rictus de temor y su mirada
fue amargo despertar y fue silencio.

Luego del juego
fue quedando el cansancio
y los cantares alegres se callaron
el parque fue baldío y las hamacas
detuvieron su vaivén y los jardines
fueron tristes cascabeles olvidados.

Pero el frío fue calor
un nuevo día y el aliento
renació en el ser cansado,
el cielo fue más azul y las sonrisas
sonaron con cadencia y las querencias
devolvieron primaveras a los campos.