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El sueño calmo, reconfortante ese que aplaca y descansa, el velo de paz que cubre el cuerpo leve huyó por la ventana semiabierta. Quizá el paso de un gato errante quizá el vuelo de un duende alado puso fin al tiempo de Morfeo condenándome al desvelo antes de tiempo. Los ojos se abren irreverentes la razón comienza su derrotero los mecanismos de la vigilia se disparan y soy un alma en pena en nuestro templo. La madrugada transcurre lentamente los sonidos y las sombras me rodean despierta vuelvo a estar en esta noche buscando en el insomnio tu consuelo. |
