Desnorteada


Tengo los polos invertidos,
el Norte se fue al Sur hace un buen tiempo
y las brújulas se empeñan en negarme amparo.
La veleta que gira sobre el tejado,
ya no sigue los vientos ni las brisas,
y los mapas arrugados no guían mis pasos
en busca de caminos hacia el claro.
Tengo los polos invertidos
y cada zona de mi selva húmeda
mira al cielo buscando nubes, pidiendo lluvia.
Los ríos corren colina arriba,
inundando cumbres, anegando cráteres
y los atardeceres, perdidos Este y Oeste,
sólo ocurren tras mis hombros desnorteados.
Tengo los polos invertidos
y la luna ya no rige las mareas,
atestando de cardúmenes mi patio.
El deshielo de los icebergs en mi copa
cubre el piso y las alfombras a su paso,
en el desierto de mi cama no hay oasis
ni hay palmeras en la playa de mi regazo.
Tengo los polos invertidos
y el campo magnético ha variado,
haciendo tu latitud la mía y viceversa.
El cuadrante marca cero hacia el lucero,
el radar no capta estrellas en el cielo
y mis ojos punto fijo al horizonte
van tercos tras tu silueta y tras tu credo.