Monocromo
Tamborilean las gotas en la pileta de metal
la luz de luna llena se cuela entre las cortinas
el mármol limpio, valle desnudo y frío,
sostiene la vajilla que escurre mirando abajo.
El crujir de la madera en las ventanas
me cuenta del viento en las calles sin gente.
La mesa vacía, las migajas en el suelo
me traen el sabor de las uvas en la copa
de la carne jugosa, de tu mano cercana.
La casa está en silencio, en un callado suspiro.
Las luces apagadas, la penumbra de la luna
la guitarra que dormita en los brazos de un sillón.
El hueco de tu ausencia entre todos mis papeles
se impone como centro del cuadro monocromo,
yo guardo mi desorden, ordeno mis enseres
buscando entre las cosas rastros de lo que fue.
La noche está instalada, las sombras son las musas
miro la sala pulcra, barro los pies del tiempo
y dejo partir tu risa, tus manos, tus colores
que buscan siempre su sino, lejos de mi dintel.
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