La verdad sobre el eclipse de luna llena


Esa noche la luna llena se veía hermosa, perfectamente circular, brillante, sublime.
Esa noche la luna llena pasó sobre el río que la reflejaba con increíble claridad y vencida por la curiosidad sucumbió a la autocontemplación, se miró en el espejo de agua largamente, embelezada por su propia belleza.
El sol apareció de pronto sorprendiéndola en tal acto de vanidad y ella avergonzada, se escondió tras la tierra para ocultar su rubor.

(Y el que quiera creer la versión que cuentan los periódicos sobre el eclipse, que lo haga).

Viene llegando


Viene llegando...

...entra una bocanada de olor a iodo por la ventana y cerca de ella algunas moscas levitan bajo el techo.  La cortina de voile levanta vuelo y desde el puerto llega un rumor de barcos oxidados y semana que llega a su fin.
El aire húmedo que huele a tierra mojada me cuenta que lejos llueve y el golpeteo de las gotas sobre el alféizar de la ventana me dice que cerca también llueve.
El tortugo se esconde bajo su roca preferida, el calor me da un respiro y agradecida estiro la mano fuera para sentir este bautismo que envía el cielo.