Atiende,
no es posible mirar al otro lado,
los ojos se multiplican en las nucas
las imágenes se nos cuelan
tras los párpados cerrados.
Entiende,
no hay lugar al que escapar,
los monstruos nos cercan los atajos
el humo de metralla nos cubre
con su metálico manto mortal.
Enciende,
no se apaga la conciencia sin más,
la atrocidad toca las puertas y ventanas
los llantos tenues, el grito tenaz
penetra el tímpano virginal.
Aprende,
no se escapa de lo inhumano
si uno es parte de la humanidad
los cuerpos grises, muerte de piedra
dios mutilado, voz sin callar.
Alerta de tráfico
La cabeza es una autopista en hora pico,
las ideas montadas en sus descapotables
han emprendido su loca carrera a ninguna parte,
giran y giran por puentes, túneles y cruces peatonales,
vagan y vagan por el cemento que arde bajo el motor.
La cabeza es una autopista en hora pico,
cada dato de la realidad se sube a un bus destartalado,
cada rostro que me mira es un cartel señalizador
que indica curvas, repechos, desvíos y zonas en obra,
cada voz es un cláxon sonándome en la espalda.
La cabeza es una autopista en hora pico,
me asomo al camino para cruzar entre el tráfico,
pero pasan los deberes en sus motos apocalípticas,
el humo del escape de los camiones llenos de incógnitas
se mezcla con el aceite de los motores de mis temores.
La cabeza es una autopista en hora pico,
las esperas y desganos detonan semáforos tricolores
los cansancios y contradicciones bajan las barreras en los cruces,
los reproches y preguntas llenan de grietas el asfalto empapado
y el cielo encapotado no da tregua a tanto barro.
La cabeza es una autopista en hora pico,
pero llevo GPS incorporado,
tu imagen, tu caricia y un milagro,
me van recalculando los atajos,
al aire fresco de un mar calmo.
las ideas montadas en sus descapotables
han emprendido su loca carrera a ninguna parte,
giran y giran por puentes, túneles y cruces peatonales,
vagan y vagan por el cemento que arde bajo el motor.
La cabeza es una autopista en hora pico,
cada dato de la realidad se sube a un bus destartalado,
cada rostro que me mira es un cartel señalizador
que indica curvas, repechos, desvíos y zonas en obra,
cada voz es un cláxon sonándome en la espalda.
La cabeza es una autopista en hora pico,
me asomo al camino para cruzar entre el tráfico,
pero pasan los deberes en sus motos apocalípticas,
el humo del escape de los camiones llenos de incógnitas
se mezcla con el aceite de los motores de mis temores.
La cabeza es una autopista en hora pico,
las esperas y desganos detonan semáforos tricolores
los cansancios y contradicciones bajan las barreras en los cruces,
los reproches y preguntas llenan de grietas el asfalto empapado
y el cielo encapotado no da tregua a tanto barro.
La cabeza es una autopista en hora pico,
pero llevo GPS incorporado,
tu imagen, tu caricia y un milagro,
me van recalculando los atajos,
al aire fresco de un mar calmo.
