Atiende,
no es posible mirar al otro lado,
los ojos se multiplican en las nucas
las imágenes se nos cuelan
tras los párpados cerrados.
Entiende,
no hay lugar al que escapar,
los monstruos nos cercan los atajos
el humo de metralla nos cubre
con su metálico manto mortal.
Enciende,
no se apaga la conciencia sin más,
la atrocidad toca las puertas y ventanas
los llantos tenues, el grito tenaz
penetra el tímpano virginal.
Aprende,
no se escapa de lo inhumano
si uno es parte de la humanidad
los cuerpos grises, muerte de piedra
dios mutilado, voz sin callar.