Vengo subiendo de la costa
la brisa mañanera me acompaña
en mi ruta de silencios y de rambla.
Vengo de la luz y de la sombra
mirando para adentro de mi mundo
los ojos llenos de sol y de gaviotas.
Vengo de quehaceres cotidianos
de rutinas, de rutas siempre andadas
vengo fresca, cansada, renovada.
Vengo buscando el agua clara
a mojarme la humedad ensimismada
de los sueños que me ha dado la mañana.
Vengo con vos como encastrado
en los ojos, la humedad y lo soñado
en el sol, en las gaviotas, en los barcos.


