+(2).jpg)
la sombra leve de los helechos
baila la lenta danza de la brisa.
Enamorada del caracoleo de la fuente
una mariposa se detiene leve en una gota
en la que un haz de luz se desintegra de colores.
Pasan las hojas rosando el polvo transparente
que apenas se desprende de las baldosas
lisas y húmedas por la llovizna insipiente.
Huele a limones y humus, a marzo que atardece
a pan horneado a lo lejos, a lluvia que promete
huele a viento del sudeste, a cereales crujientes.
Los dedos se deslizan sobre el nylon
de seis cuerdas en la madera de un cedro
con forma de mujer ríe la guitarra, desde dentro.
Las notas acunan la parra, desgajan un panadero
la calma en manos de duende, un vaivén de sonajero
cantan el vals de la infancia, mientras despierta el lucero.