La verdad sobre el eclipse de luna llena


Esa noche la luna llena se veía hermosa, perfectamente circular, brillante, sublime.
Esa noche la luna llena pasó sobre el río que la reflejaba con increíble claridad y vencida por la curiosidad sucumbió a la autocontemplación, se miró en el espejo de agua largamente, embelezada por su propia belleza.
El sol apareció de pronto sorprendiéndola en tal acto de vanidad y ella avergonzada, se escondió tras la tierra para ocultar su rubor.

(Y el que quiera creer la versión que cuentan los periódicos sobre el eclipse, que lo haga).