La fiebre


El líquido nubla la mirada ausente
ríos de agua roja, los ojos que hierven
cristales heridos los espejos verdes.

La rosa florece en la mejilla ajada
el susurro ronco, la casa tomada
la piel erizada del cuerpo que escalda.

Temblores de sismo, rumores de rejas
desierto de cactus la boca reseca
la mano extendida que busca entre nieblas.

Sopores inermes, levedad de hada
tu cuerpo mermado en mi abrazo manta
quiero siendo savia devolverte el alma.