Fuera llueve y llueve, todo es mayo
las nubes como un techo de pizarra
se descargan con desgano adolescente
sobre las casas, sobre los patios despoblados.
Detrás de la ventana que me cubre
miro afuera y veo las gotas serpenteantes
estallan contra el vidrio ante mi cara
se escurren, se deslizan, se desgranan.
Los gorriones se protegen, se acurrucan
poblando el rincón de algún alfeizar
sus ojos temerosos y anodinos
vagan mudos buscando o escapando.
Fuera llueve y llueve, estoy mirando
dentro es cálido, es seco, es seguro
la certeza de la casa me serena
y la lluvia ajena es un milagro.
Ella insiste, se desviste, me seduce
se muestra exuberante, suelta luces
yo la miro danzar sin ser su presa
desde esta placidez de madriguera.
Fuera llueve y llueve, ya no temo
observo la caída de estos mares
me envuelvo en la certeza de tu abrazo
fuera llueve y llueve, dentro es calmo.
