Temperaturas extremas


 

 
Gota a gota
el glaciar de mi mirada
siempre ausente,
siempre vaga,
va fundiéndose al calor
de tus ojos de fogata.

Mis dedos carámbanos
traslúcidos, tiesos
ceden en mis manos
mojando y calmando
la fiebre de fuego
de tu piel - verano.

Licuada la escarcha
de mis pies nevados,
se funden mis piernas
en tus bosques cálidos,
en la arena hirviente
de tus pies descalzos.

Mi invierno inclemente
se vuelve verano,
cuando vuelo leve
desde el Sur lejano
a tu sol eterno,
a tu ser templado.