Bastó un segundo


El colibrí abrió sus alas
ochenta veces y una,
la gota cayó a la charca
y deshizo allí a la luna.
El reloj dio un solo paso,
el ciempies dio cien y uno,
el sol murió en el ocaso,
el mar acunó a Neptuno,
cubrió a la arena caliente,
la nube rompió en diluvio
fuimos uno para siempre,
y sólo bastó un segundo.