Soneto


Ni el cielo conquistado y sus estrellas
ni el verso del poeta más versado
ni el oro de los cofres, ni islas bellas
ni el cáliz con el vino más preciado.

Ni toda la fortuna de los dioses
ni su conocimiento ilimitado
ni un coro celestial con dulces voces
ni noches de placeres impensados.

No fue preciso ni uno de estos pagos
no hubo de tu boca tal promesa
ni falta hubo de hacer que fueras mago

Tan solo tu mirada algo traviesa
tan solo tus palabras sin halagos
forjaron las cadenas que me apresan.