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Sacudida la modorra, despedidos los sueños salgo de mi cama en busca de caminos. La mañana me recibe frías las baldosas, desnudo el espejo, el ruin café amargo, las noticias insultantes. El reloj sigue mis pasos, me vigila la pereza, los deberes y quehaceres me gritan implacables desde la caja alienante. El sol huyó a su trinchera en fin, faltó a la cita, la garúa implacable persigue mis ventanas y acosa a mi lavarropas. Comienza el día, pero hoy no lo recibo, regreso a mi pijama meto mi cuerpo bajo manta y vuelvo a vos en sueños. |