Cuento VII. Libro "Destino". Título "Alemanas II"

Alemanas II


- Buenas tardes señoras y señores, hoy vengo a ofrecerles un producto imprescindible que no le puede faltar…
Lo que me faltaba, con el dolor de cabeza que traigo, una vendedora ambulante, y para peor de las gritonas. Además debe vender estampitas de San Cono a voluntad, para completar.
-…la única e incomparable curita adhesiva. Si, la curita que usted siempre necesita y nunca encuentra…
Bueno, por lo menos no son estampitas, y si mal no recuerdo en casa se estaban por terminar. Si no las cobra a precio de oro, le compro una tira. Los zapatos me están molestando un poco en el tobillo, debo estar reteniendo líquido, porque últimamente se me hinchan los pies.
-…ideal para cuando los zapatos nuevos le lastiman los pies…
Pero esta mujer me esta leyendo el pensamiento; yo pensando en lo que me duelen los pies y ella que sale con eso de los zapatos.
Pero… ahora que la miro, esa mujer es Elvira, la hija de aquella que levantaba quiniela en la esquina de casa, cuando éramos niñas. No puede ser que esta pobre mujer haya terminado vendiendo curitas en los ómnibus, era una niña brillante, sumaba mejor que la madre y no había quien la hiciera equivocar con el cambio.
-… para las lastimaduras de los chiquilines, para cuando se corta cocinando. Y por tratarse de una oferta especial, para que llegue a todo el pasaje capitalino, hoy va a llevar una tira completa de curitas…
Ahora me mira, mejor me hago la boba porque si se pone a conversar acá, me muero de la vergüenza. Seguramente no se debe acordar de mi, no éramos tan amigas, jugábamos juntas, pero sólo cuando ella no tenía que ayudar a la madre. Y además, ¿cuántos años pasaron? Veinticinco o veintiséis años por lo menos. Qué lastima que sea conocida, porque realmente me hubieran venido bien las curitas. Vaya uno a saber a qué precio las vende, porque si es como la madre, no creo que cobre barato.
-…conteniendo ocho curitas adhesivas, probadas y comprobadas a solamente diez pesitos…
No puede ser, diez pesos es muy barato. Pero, ¿será ella? Parece ser, pero pudiera ser alguien muy parecida. Ahora que la miro bien, no recuerdo que tuviera los ojos tan claros y además parece ser una mujer diez años mayor que yo. Bueno, yo parezco bastante menor de lo que soy, y la pobre no debe tener una vida fácil, si anda vendiendo en los ómnibus.
-…no se pierda esta oportunidad, que más que una oferta es un verdadero regalo, ocho autenticas curitas alemanas por diez pesitos…
No puede ser, viene para el fondo. Que no me vea porque me muero, mejor miro para afuera o me hago la dormida. No, la dormida no porque ya me vio despierta y se va a dar cuenta que no quiero hablarle. Gracias a Dios ese muchacho le compró. Ahora puedo mirarla bien, a ver si es ella o no. Tiene que ser, no puede haber una mujer tan parecida
-…si, ya le entrego m’hijo. Sírvase. Diez de vuelto son veinte. Gracias, que las disfrute con salud.
Ya viene otra vez, mejor miro fijamente para afuera, a ver si paso inadvertida.
-…otro más que pida, no se pierda este regalo, sigo entregando las autenticas curitas alemanas a diez pesitos…
Parece que no me ve, aunque mira mucho para acá. Capaz que le pasa igual que a mi, me mira y le parezco conocida, pero no está segura. Claro, yo no cambié tanto desde los quince hasta ahora. Debe pensar que una mujer tan joven, no puedo ser yo. Qué lástima que haya tenido que terminar así, era una buena chica. Algo loquita los últimos años, pero de buen corazón. Y tan inteligente.
-…se termina esta oferta señoras y señores, compre ahora porque no va a encontrar este precio en otro lugar.
Si mal no recuerdo, cuando mamá vendió la casa de la calle Libertad, ella y su madre ya no iban a vender quiniela, así que quién sabe de qué habrán vivido por aquellos años. ¿Se irá a pasar toda la mañana parada acá? Esta debe estar haciendo tiempo para viajar gratis. Los vendedores ambulantes son todos medios chorros y si ella está en el ambiente, se debe haber contagiado. Hacen tiempo y se bajan donde les conviene para irse a la casa sin pagar boleto.
-… ¿alguien más que lleve la oferta? No se la pierda, después se va a arrepentir…
Qué suerte que ya se va. Pensé que me iba a hablar en cualquier momento, pero no, ya se baja. El chofer se la quiere sacar de encima cuanto antes, le abrió la puerta enseguida. Como para no querer que se baje, con lo gritona que es. Pobre Elvira, tan buena chica que era.