|
|
Cuando la mano cae rendida y el músculo se dilata por completo. Cuando la retina se oculta y se apaga tras los flácidos párpados cerrados. Cuando el oído se desconecta ignorando los sonidos que lo alertan. Cuando el cuerpo tendido e inerte se abandona a ese mundo paralelo en que los anhelos son imágenes, en que los miedos son figuras, en que las esperanzas son hechos. Cuando paso de la vigilia al sueño, me enredo en tu abrazo de manta te doy mis manos, te doy el resto, nado en tus mares, vuelo en tu cielo. |
