Holanda conquista Sudáfrica, otra vez...

Lo que no se dice en los relatos futbolísticos
Tanta euforia futbolera, no ha dejado espacio para la reflexión histórica a la que obliga este mundial en tierras sudafricanas.
Sudáfrica, país de un continente pisoteado, empobrecido, arrasado, violado y humillado hasta el hartazgo por varias naciones "civilizadas", es el escenario del espectáculo que periódicamente arman las potencias económicas del deporte, para mantener sus empresas fuertes y saludables. Y tras tanto brillo, tras tanta pasión, tras tanto nacionalismo, se esconden pueblos pobres, muertos de sed y hambre, a los que los colonizadores occidentales han tratado de arrancar a palos sus costumbres y raíces culturales.Después de todo África, las ha pasado peor que América en ese sentido ¡y eso que América las ha pasado!
Pero como la humanidad no se cansa de generar ironías históricas, estamos a punto de presenciar una más: este domingo, Holanda, el país que conquistó y esclavizó Sudáfrica en el siglo XVII, disputará la final del campeonáto mundial de fútbol en las tierras en las que asesinó niños, mujeres, hombres y ancianos bajo la bandera de la colonización. Y para completar el circo romano que es esta final del mundo, disputará el primer puesto con el otro gran asesino de pueblos conquistados, España, artífice de la extinción de los pobladores nativos de América y ladrón incansable de las riquezas naturales de nuestras tierras.

Un poco de historiaEn 1652 un grupo de colonos holandeses, encabezados por Jan Van Riebeeck, se establecieron cerca del Cabo de la Buena Esperanza, en el suroeste del continente africano. Ésta era una estación clave en la ruta marítima hacia las Indias Orientales Holandesas, y donde se juegan dinero y poder, ya sabemos que los seres humanos suelen perder su calidad de tales. Así que se entretuvieron un siglo y medio expandiendo la colonia, durante la que para completar, encontraron diamantes y oro, además de las riquezas naturales de este continente increíble, por lo que no escatimaron esfuerzos en la sangrienta conquista de los territorios de diversas tribus africanas, como los xhosa, zulu, sotho y thembú.
La resistencia negra fue heroica, pero al hombre blanco con superioridad bélica no hay quien lo detenga, así que los rubios africaners o boers se quedaron con su botín hasta que a principios del 1800 vinieron los ingleses a tomar la posta de la crueldad. Los flemáticos bretones olfateando las riquezas, echaron a patadas a los holandeses y se dedicaron a seguir exprimiendo la jugosa fruta africana, utilizando el apartheid como su más grande estrategia de poder.

La memoria nos hace fuertesEsto no es más que una simple reflexión, no es ni una denuncia, ni un llamado a la rebelión.
Yo grité los goles de Uruguay, me emocioné con el himno, disfruté con las notas de color de los periodistas diseminados por las calles de cada ciudad mundialista.
Pero no está de más el recuerdo del contexto, la valoración de lo que es ineludible, el repaso de lo acontecido. No está de más mirar esta fiesta desde el cristal de la conciencia histórica y este domingo, mientras abultamos las audiencias de los dueños de las corporaciones mutimediáticas internacionales y los bolsillos de los dueños del deporte (la FIFA y su séquito), recordemos que las selecciones que se llevan los laureles, representan a los países que hace 5 y 3 siglos respectivamente, destruyeron los pueblos con los que ahora celebran.
Este país en expansión, creciendo y mirando al futuro, recibe al mundo y celebra con él, llevando a Holanda como posible ganador de un campeonato que se juega en una Sudáfrica gobernada por el partido de Mandela, donde hoy los negros son el poder. Y esto puede no ser más que una mera coincidencia, pero es al menos, una ironía histórica sin discusión, y conocer la historia siempre nos hace más fuertes.