Si me voy


No intentes encontrarme,
si no salgo a la puerta rodeada de ladridos para recibirte,
si al despertar no sentís el peso de mi cuerpo en tu diestra,
o luego del almuerzo no te invade los sentidos un intenso olor a café,
si los vidrios permanecen empañados en los fríos días de invierno
y mis zapatos no se interponen en tu camino hacia el baño,
causando tus frecuentes accidentes matutinos.

No esperes que esté allí,
en primavera, sentada frente a la estufa apagada,
con la mirada fija en la hoguera imaginaria.
Ni perdida entre el verde del jardín,
con las manos embarradas y los pies descalzos.
U ocupada en la cocina, con la olla sobre el fuego
o mi fuego bajo tus manos en el mejor de los casos.

Si mis pies fríos no sorprenden tu cálido sueño
y al bajar a la playa no encontrás mis huellas en la arena húmeda.
Si los ceniceros permanecen limpios,
o si dos copas de vino no esperan servidas al caer la tarde.
Si la guitarra permanece en silencio más de la cuenta
y al mirar a lo lejos, o a lo cerca, no encontrás mi mano tendida,
es porque me fui, y estas cosas ya no importan.