Sabés que no podría perderme ese momento y privarme de la mágica aparición de tu mirada, de la creación de la medialuna de tu sonrisa en la luna llena de tu rostro. No ansío otro regalo de la vida que tenderte la mano al verte venir con tu voz destemplada llena de vigor, con tus manos dispuestas al primer tacto y todos tus sentidos alertas al nuevo sitio. Te espero sin desvelo, sin prisa para no inquietar tu viaje primero, ese que recorrés desde mi interior hacia mi abrazo siempre dispuesto hacia mi, que siempre te espero. Te espero sin prisa, sin develo. Y esta espera es creación, origen, sos la escultura vital de mi organismo, la savia que fluye desde mi núcleo para llegar a mí que te espero, que estaré esperándote hasta que llegues. |