los raspones que arden, la tierra en las manos, leves males que el agua barre. El sol secará las lágrimas calentará los pobres huesos iluminará viejos rincones milagros nuevos del sol añejo. El viento quitará el polvo, sacudirá telarañas adormiladas llevará las hojas y los adornos limpiezas del viento y su bocanadas. Pero tu hueco que crece inabarcable tu ausencia delatora en esta nada esa inexistencia que nos invade ¿qué fuerza de la vida vendrá a repararla? |
