cuando abrí los ojos, todo era opaco los pulmones secos, roja la brasa cuando abrí la boca, todo era amargo. El frío intenso mató la cosecha, cuando abrí las manos, todo era nada la tierra yerma, la roca reseca cuando abrí la voz, todo callaba. El tsunami intenso barrió el poblado cuando abrí el portal, todo era hueco el agua anegada, marrón el fango cuando abrí los brazos, todo era lejos. La muerte intensa barrió tu risa cuando abrí el llanto, fue una llovizna cielos grisáceos, polvo de tiza cuando me abrí a mi, no era la misma. |