Por si acaso

 
Que la luz de los faros
no me ciegue nunca,
que la voz del altoparlante
no me ensordezca jamás,
que las flechas indicadoras
no vayan a confundirme,
que los cruces de caminos
no me hagan siquiera dudar.
Pero si a mi pesar,
me ciego o ensordezco,
me confundo o dudo,
por favor, venme a buscar.