Por partes

 


Cuando te extraña mi boca
es porque hay besos de fruta
buscando el cuenco de roble
de tus labios que la evocan.

Cuando te extrañan mis hombros
es porque hay sueños de árbol
buscando servir de apoyo
y de sombra a tu descanso.

Cuando te extrañan mis manos
es porque hay tactos de pluma
buscando rozar tus ganas
y el ansia de tus llanuras.