Desde el letargo



Tuve frío,
desde el hueso brotaba el hielo,
bajo la tierra se hundió el misterio.
Seco río.

Tuve hambre,
muerto el árbol, no hubo alimento,
muerto el sol, sucumbió el silencio,
Pobre carne.

Tuve miedo,
la tenue luz fue oscurecimiento,
tiñó de gris todo el firmamento.
Negro velo.

Pero la tierra latió fecunda,
nuevas estrellas de luz profunda
fueron el faro buscando donde
fluir la sabia del árbol joven.

De la memoria brotó una espiga
por la ilusión se trepó la vida
Peregrinó la pasión forjada
desde el letargo a la madrugada.

Tuve vida
en la tristeza del hueco inerme
cubrió el jazmín la alfombra de muerte
Brote nuevo.