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Mayo desea a agosto
desvelado, soñador, ansioso.
Mayo tan caduco, tan otoño
sueña con la promesa del sol.
Agosto no es primavera aún,
pero es su presencia inminente.
Mayo se acurruca entre mantas
y pisa las hojas secas, crujientes,
mientras ansía el calor temprano
del los últimos días del invierno,
que cuando va muriendo,
lo hace para nacer, para explotar,
así como mayo quisiera nacer,
en lugar de otoño, primavera. |