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Se detuvo, la mota de polvo caía iluminada por un haz de luz que se colaba por la ventana en la tarde calurosa y quedó inmovil a metros de suelo. Se detuvo, la ola en la playa cubría calma la arena húmeda espumosa y salada con su vaiven eterno y no regresó jamás al mar que esperaba. Se detuvo, el tronco rugoso caía pesado, rasgado en su base talado por la sierra en el monte sombreado y quedó suspendido en falso equilibrio. Se detuvo, en el otro hemisferio el copo de nieve del invierno extremo humedo y helado flotaba en el aire y congeló su viaje de leve cristal. Tu boca, recorrió el camino entre mi frente y mi pecho yendo lenta y húmeda desde el cenit al centro y se detuvo, el mundo en tu beso. |