Calma Chicha


 
Viene llegando,
entra una bocanada de olor a iodo por la ventana,
cerca de ella algunas moscas levitan bajo el techo.
La cortina de voile levanta vuelo.
Desde el puerto llega un rumor de barcos oxidados
y de semana que llega a su fin.
El aire húmedo que huele a tierra mojada,
me cuenta que lejos llueve
y el golpeteo de gotas sobre el alféizar de la ventana,
me dice que cerca también llueve.
El tortugo se esconde bajo su roca preferida,
el calor me da un respiro
y agradecida estiro la mano fuera,
para sentir este bautismo
que envía el cielo.